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Ejercicio 2025

5. Los Impuestos Especiales

Los ingresos por Impuestos Especiales crecieron hasta los 23.083 millones, un 4,3% más que en 2024, fundamentalmente por los cambios normativos (Cuadro 5.1). Por un lado, 2025 fue el primer ejercicio completo en el que el tipo del Impuesto sobre la Electricidad estuvo situado en el 5,11% tras su reducción al 0,5% en septiembre de 2021 y su progresiva recuperación desde comienzos de 2024. Por otro lado, el 1 de enero de 2025 entró en vigor la subida de tipos en el Impuesto sobre las Labores del Tabaco. Además, en 2025 entró en vigor el nuevo Impuesto sobre los Líquidos para Cigarrillos Electrónicos, si bien el impacto sobre la recaudación de esta nueva figura fue menor (30 millones). Sin los ingresos derivados de estos cambios normativos, que ascendieron a 831 millones (Cuadro 1.5), el aumento de los ingresos por Impuestos Especiales habría sido tan solo del 0,6%. En el resto de figuras, hay que señalar el aumento del 4,8% del Impuesto sobre Envases de Plástico No Reutilizables y del 0,5% del Impuesto sobre Hidrocarburos, y el descenso del 3,4% en el conjunto de los impuestos sobre el alcohol.

El valor de los consumos sujetos a Impuestos Especiales se incrementó un 1,4% tras dos años de caídas (Cuadro 1.3). Este cambio de tendencia se explica por el mayor valor de los consumos de componentes con gran peso en el total como son la electricidad (6,1%) y las labores del tabaco (1,5%), impulsados en ambos casos por los mayores precios, y, en el caso de la electricidad también por un incremento del consumo (3,2%; Cuadro 5.7). En el caso del tabaco, las salidas a consumo disminuyeron en un 4,5% (Cuadro 5.6), por el efecto combinado de unos mayores precios y el impacto del acaparamiento producido a finales de 2024, al anticipar la subida de tipos en 2025.

También se redujeron el valor de los consumos de hidrocarburos (-1,9%), consecuencia de la caída de los precios (Cuadro 9.1) y a pesar del aumento del 2% del consumo (Cuadro 5.1), y el valor del alcohol y la cerveza, fruto de una caída del consumo del 1,3% de las bebidas derivadas y del 1,6% de cerveza.

Los precios energéticos siguieron en 2025 diferentes caminos. Así, el precio medio de gasolinas y gasóleos continuó en la senda decreciente de los ejercicios anteriores, con una caída del 3,9% (un 5,7% antes de impuestos; Cuadro 9.1), esta vez inferior a la registrada por el precio del barril de petróleo en euros, que disminuyó un 17,4% (al contrario de lo ocurrido en 2024, cuando el descenso de los precios de gasolinas y gasóleos fue superior al del barril de petróleo en euros). Sin embargo, el precio de venta al público de la electricidad aumentó un 8,8%, muy por encima del precio antes de impuestos que se incrementó solo un 2% (Cuadro 5.7). Esto se debe a que durante todo el ejercicio 2025 los tipos del IVA y del Impuesto sobre la Electricidad estuvieron en sus niveles normales, frente a solo una parte del ejercicio 2024.

En las labores del tabaco, el precio medio de venta al público aumentó un 7,1% (5,5% antes de impuestos, Cuadro 9.2), registrando incrementos en los precios medios tanto de las cajetillas (6% el precio medio de venta al público y 2,9% antes de impuestos) como del resto de labores (11,9% el precio medio de venta al público y 9,3% antes de impuestos). El mayor aumento de los precios de venta frente a los precios antes de impuestos se explica por la subida de tipos que entró en vigor el 1 de enero y que afectó a todas las labores del tabaco.

Por último, los precios de las bebidas alcohólicas registraron un leve incremento del 0,1%, no variando su precio antes de impuestos (Cuadro 5.2) y los de la cerveza aumentaron un 1,1% (1,2% antes de impuestos, Cuadro 5.3).

El tipo medio efectivo en los Impuestos Especiales se incrementó debido, fundamentalmente, a los cambios normativos. En primer lugar, el año 2025 fue el primer ejercicio completo desde 2021 en el que el tipo del Impuesto sobre la Electricidad fue del 5,11%, tras recuperarse plenamente en julio de 2024. En segundo lugar, el 1 de enero entró en vigor la subida de tipos en el Impuesto sobre las Labores del Tabaco. Eso, junto al aumento de los precios antes de impuestos, elevó el tipo efectivo de las labores del tabaco en un 7,8%, con notables diferencias entre productos: mientras que el tipo efectivo de los cigarrillos se incrementó un 6,7%, el de otras labores aumentó un 14,5%.

Aunque con menos impacto en el tipo medio agregado, en 2025 también aumentó ligeramente (0,4%) el tipo efectivo de gasolinas, gasóleos y biocarburantes, producto del cambio en la composición de los consumos, al aumentar el de las gasolinas, gravadas con un tipo más alto, por encima del consumo de otros carburantes.

Los Impuestos Especiales devengados crecieron un 3,8% en 2025 (Cuadro 5.1) impulsados por las tres principales figuras. Por un lado, el Impuesto sobre Hidrocarburos devengado creció un 2,3% gracias al aumento de los consumos sujetos. Por otro lado, la subida de tipos en el Impuesto sobre las Labores del Tabaco permitió, a pesar de la caída del consumo, un incremento del impuesto devengado del 3%. Y, por último, la restauración completa del tipo del Impuesto sobre la Electricidad, junto con unos mayores consumos y precios, posibilitaron un aumento del 28,3% del impuesto devengado.

Los ingresos en el Impuesto sobre Hidrocarburos, que suponen más de la mitad de la recaudación total de estas figuras, aumentaron ligeramente, un 0,5%, hasta los 12.366 millones (Cuadro 5.5 y Gráfico 5.1). Esta tasa es inferior a la registrada por el consumo, que creció un 2%, y que, junto al moderado aumento del tipo efectivo medio, explican el incremento del 2,3% del impuesto devengado. En cuanto al consumo, hay diferencias significativas entre productos, con aumentos del 7,8% de las gasolinas y de apenas el 0,1% del gasóleo de automoción, que coinciden, dada la ausencia de cambios de tipo, con las variaciones del impuesto devengado de estos productos y encajan con la progresiva sustitución de vehículos de gasóleo. En lo que se refiere a la discrepancia entre los incrementos del impuesto devengado y los ingresos en caja, son varios los factores que la justifican. Por un lado, el efecto de los ajustes forales, que sumaron a los ingresos en caja casi 100 millones menos que en el ejercicio 2024. A esto se añade el también menor importe ingresado en 2025 por los ingresos asociados a aplazamientos. Y, por último, la existencia de devoluciones extraordinarias minoró aún más la recaudación neta. Los ingresos por las autoliquidaciones, más ajustados a la evolución de los consumos, crecieron un 1,8%, solo unas décimas por debajo del incremento en 2024.

En el Impuesto sobre Labores del Tabaco la recaudación aumentó un 6% (Cuadro 5.6 y Gráfico 5.2) hasta los 7.340 millones. De los 413 millones de mayores ingresos respecto a 2024, 365 se debieron a la subida de tipos, por lo que, sin ella, los ingresos hubiesen sido solo ligeramente superiores a los de 2024. Ese pequeño aumento habría venido por el aumento de los precios antes de impuestos, ya que las salidas a consumo en 2025 se redujeron en un 4,5%, afectadas por los mayores precios, pero también por el acaparamiento que se produjo a finales de 2024 previo a la subida de tipos. Este episodio es precisamente el que explica la discrepancia entre el crecimiento del impuesto devengado (3%) y los ingresos de caja: el fuerte aumento de las salidas a consumo que se registró a finales de 2024 se reflejó en el impuesto devengado de 2024 y en la caja de 2025.

El nuevo el Impuesto sobre los Líquidos para Cigarrillos Electrónicos recaudó en su primer año 30 millones. Los primeros ingresos se registraron en abril y la recaudación se estabilizó en poco más de 4 millones al mes a partir de julio.

Los ingresos en el Impuesto sobre la Electricidad ascendieron a 1.587 millones (Cuadro 5.7 y Gráfico 5.3). El fuerte aumento del 42,8% respecto a 2024 se debió, principalmente, al retorno al tipo del 5,11%, vigente durante todo el ejercicio 2025 mientras que en 2024 solo lo estuvo desde el mes de julio. Este efecto diferencial aportó 436 millones adicionales a la recaudación, que fue favorecida además por un consumo mayor (3,2%) y por el aumento de los precios antes de impuestos. Eliminando el impacto de la recuperación del tipo, el aumento de los ingresos se vería reducido hasta el 3,6%, tasa próxima a la evolución del consumo. En cualquier caso, el nivel alcanzado, que ya es comparable con el resto de la serie, es el máximo histórico. Solo se llegó a una cifra cercana en 2012 (1.507 millones), pero en los cinco años previos a 2020 la recaudación rondaba los 1.350 millones. La diferencia con el resultado en 2025, con un consumo inferior al de entonces, da idea del salto que se ha producido en los precios.

Los ingresos en el Impuesto sobre el Alcohol y Bebidas Derivadas y en el Impuesto sobre la Cerveza cayeron en 2025, un 3,8% y un 2,8%, respectivamente (Cuadros 5.2 y 5.3), consecuencia de la caída de los consumos (-1,3% y -1,6% respectivamente) y de los desfases entre el devengo y la caja.

Los ingresos del Impuesto sobre Envases de Plástico No Reutilizables ascendieron a 599 millones, un 4,8% más que en 2024. El año se caracterizó por un menor volumen de devoluciones (lo que explica alrededor de dos puntos del crecimiento de los ingresos netos) y por un mayor avance de las importaciones (que crecieron casi un 7%) frente a la producción interior (con una pérdida cercana al 1%).

Finalmente, quedan los ingresos marginales del Impuesto sobre el Carbón, 9 millones, menos de la mitad de lo recaudado en 2024.