Resumen
En el año 2025 los ingresos tributarios crecieron hasta los 325.356 millones de euros, un 10,4% más que la recaudación registrada en 2024.
El crecimiento de los ingresos en 2025 se explica por el aumento de las bases imponibles y por el impacto positivo de las medidas normativas y de gestión. La base imponible agregada de los principales impuestos creció en 2025 un 7%, por debajo del año precedente (8,2%) debido a la desaceleración que mostraron las bases ligadas a las rentas, acentuada al concentrarse en 2024 grandes aumentos de las rentas de capital mobiliario y de los rendimientos de actividades económicas, además de un fuerte incremento de la base consolidada del Impuesto sobre Sociedades motivado por cambios normativos. En conjunto estas bases crecieron un 8%, por debajo del 11,2% de 2024. En cambio, las bases ligadas al gasto repuntaron, aumentando un 5,5% frente al 4% del año anterior. Por su parte, el impacto positivo de los cambios normativos y de gestión se cifra en 7.820 millones, lo que supuso 2,7 puntos de crecimiento de la recaudación. El efecto total incluye un impacto negativo de 2.978 millones por ingresos y devoluciones extraordinarios (si se suman, la recaudación crecería un 11,4%). El resto de las medidas, que significaron unos ingresos adicionales netos de 10.798 millones, fueron resultado, fundamentalmente, de las medidas en el Impuesto sobre Sociedades, de la vuelta a la normalidad completa en el IVA (la recuperación de los tipos en los productos energéticos y en la alimentación básica) y en los impuestos sobre la electricidad, de los nuevos impuestos (sobre el Margen de Intereses y Comisiones de Determinadas Entidades Financieras y sobre los Líquidos para Cigarrillos Electrónicos) y de la subida del tipo en el Impuesto sobre Labores del Tabaco.
La actividad económica mostró el mismo perfil de moderación que se observó en las bases. El índice en volumen del PIB, que mide el crecimiento real, aumentó un 2,8% en 2025, siete décimas menos que en 2024. Las tasas interanuales se fueron desacelerando paulatinamente, desde el 3,7% del último trimestre de 2024 hasta el 2,7% con el que se cerró el año. Los indicadores fiscales (ventas diarias, ventas mensuales de Grandes Empresas a población constante y ventas trimestrales de las Grandes Empresas y pymes societarias) también mostraron moderación en la parte central del año, aunque en el último tramo se observó una mejora y en el conjunto del mismo las tasas fueron mayores que las registradas en 2024. En términos nominales la desaceleración fue similar a la experimentada por la actividad real. El resultado fue un crecimiento del PIB a precios corrientes en 2025 del 5,8% (6,4% en 2024). La demanda interior, que es una variable más relacionada con los ingresos que el PIB nominal, también moderó su ritmo respecto a 2024, aunque con menor intensidad que el PIB (6,1% en 2025 frente al 6,4% previo).
El crecimiento del 10,4% de los ingresos en 2025 tuvo su origen en un incremento del 11,4% en los impuestos directos y del 8,9% en el conjunto de indirectos, tasas y otros ingresos. Los ingresos por el IRPF aumentaron un 10,1%. Se estima que la renta de las familias creció un 7,2%, incremento que, junto con la variación del tipo, explica el notable aumento del impuesto, incluso con el impacto negativo que en 2025 tuvieron las devoluciones a mutualistas (se devolvieron 2.717 millones, casi 2.200 millones más que en 2024). Los elementos que más aportaron al crecimiento de los ingresos fueron las retenciones por los rendimientos del trabajo y el resultado bruto de la declaración anual. Los ingresos en el Impuesto sobre Sociedades crecieron un 8,1%. La evolución del impuesto está determinada por el comportamiento de los pagos fraccionados, vinculados a los beneficios generados en el año, que crecieron un 8,1%, por encima de los beneficios de Grandes Empresas y grupos que lo hicieron un 6,1%. También el resultado bruto de la declaración anual (correspondiente al ejercicio 2024) tuvo un crecimiento elevado, del 16,9%, aunque en este caso una parte se debe atribuir a los impactos positivos de medidas normativas, sobre todo en grupos. En lo que se refiere a los impuestos indirectos, el crecimiento de los ingresos por el IVA fue del 9,9%. Se estima que el gasto final sujeto al impuesto creció un 6,1%. A ello hay que añadir la subida del tipo medio (3,7%) derivado de la vuelta a la normalidad de los tipos de aplicados a los productos energéticos y de alimentación básica. Los ingresos por Impuestos Especiales crecieron un 4,3%. También en este caso hubo un impacto positivo y significativo de las medidas normativas; sin ellos la recaudación solo habría crecido un 0,6%.